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35.000 trabajadores vascos en el lado oscuro

24/12/2015

Con la crisis han aumentado las personas que desarrollan su actividad por la noche, un turno pernicioso para la salud que aumenta el riesgo de contraer cáncer y al que sólo se adapta el 30% de los afectados
En Euskadi hay casi 35.000 personas que siempre conducen por la parte de la carretera donde no están los atascos, que se atan los cordones de los zapatos cuando el resto del mundo se pone el pijama; en fin, que duermen de día y trabajan de noche. Que van contracorriente. Concretamente, 34.900 asalariados vascos desarrollan su jornada laboral en turno nocturno, según los últimos datos de la EPA a año cerrado, correspondientes a 2014. Si además contamos aquellos que sólo ocasionalmente van al tajo a la luz de la luna (68.900) por tener turno rotatorio, casi llegan a los 104.000. El 11% de la población laboral.
Durante la crisis que aún colea ha ocurrido una cosa curiosa: mientras el número total de trabajadores bajaba al mismo ritmo que crecía el desempleo, aumentaban quienes estaban en turno nocturno. No mucho, porque pasaron de 34.300 en 2007 a los mencionados 34.900 el año pasado. 600 más. Pero porcentualmente ahora representan el 4%, del total frente al 3,4% que sumaban antes de la crisis.
¿Por qué ha ocurrido esto? Los expertos no le encuentran una explicación rotunda, pero sí trazan una maraña de suposiciones que arroja algo de luz. Una
pista la encontramos en el sexo de los trabajadores nocturnos: mientras que los hombres con este tipo de horario han aumentado durante los últimos años (de 21.700 a 24.200), el número de mujeres se ha reducido (de 12.600 a 10.700). Arturo Salinas, secretario de comunicación de CC OO de Construcción y Servicios en Euskadi, reflexiona que un motivo serían los cambios en dos sectores fundamentales: la vigilancia y la limpieza. El primero, muy masculinizado, ha visto cómo la Ley de Seguridad Privada, aprobada hace casi dos años, cambiaba el panorama y otorgaba a los vigilantes facultades hasta ese momento reservadas a los funcionarios de las fuerzas de seguridad. Además, en distintos supuestos exigió más efectivos para prestar el servicio de noche. Así que no resulta extraño que hayan engordado las nóminas de este tipo de empresas. Y más que engordarán, previsiblemente, con la amenaza del terrorismo global.
El caso de los servicios de limpieza, que siguen estando copados por personal femenino, es radicalmente diferente. Hay que recordar que durante la crisis muchas empresas cerraron y eso supone que hay menos oficinas y pabellones que limpiar. Además, razona Salinas, las penurias económicas llevan a multitud firmas a recortar en este apartado; es decir, «lo que antes se hacía con tres personas ahora se hace con dos», lo que explicaría en parte la contracción del número de mujeres con horario nocturno.
Pero todo lo anterior no es suficiente para explicar el fenómeno porque excluye a la industria, el sector donde más asalariados trabajan por la noche (el 14,2%, según el último Observatorio Estatal de Condiciones de Trabajo, del Ministerio de Empleo y Seguridad Social). De hecho, ese porcentaje no ha hecho sino crecer durante la crisis. ¿Por qué? Fuentes de la patronal vasca hacen una análisis vinculado al cambio en los mercados impuesto por la recesión: desde 2007 ha sido necesario potenciar las exportaciones y los clientes foráneos se han vuelto menos tolerantes con los incumplimientos de plazos. Así, ha habido que flexibilizar la producción para atender pedidos y en no pocas ocasiones todo ello ha implicado sacar chispas al turno de noche.
Reparto de tareas
Por último, hay una explicación sociológica. La aporta Sara de la Rica, catedrática de Economía de la Universidad del País Vasco (UPV), quien se muestra sorprendida ante el aumento del turno de noche, un fenómeno «muy importante» al que no se le ha prestado demasiada atención hasta el momento. A su juicio «la división de tareas del hogar, donde la mujer sigue cuidando de los hijos, provoca que si alguno de los dos cónyuges acepta un trabajo nocturno con el complemento que esto acarrea sea el hombre quien lo haga».
El aumento de esta modalidad laboral tiene una derivada: padece la salud de los trabajadores. «Hay alteraciones del sistema gástrico, del sueño, y hasta riesgos psicosociales porque resulta muy difícil conciliar el trabajo con la vida familiar y social», resume Alfonso Ríos, responsable de Salud Laboral de CC OO.
Uno de los expertos que más sabe de esto es el doctor Tomás Camacho García, Director Médico del Laboratorio Lema&Bandín y coordinador del área de Toxicología Clínica de la Asociación Española de Toxicología. De entrada, señala que «sólo un 30%» de las personas que trabajan por la noche logran «regularizar su melatonina». Es decir, «liberarla al ir a la cama por la mañana y tenerla baja por la noche durante el trabajo nocturno». La mayoría, el 70%, «suelen seguir el proceso fisiológico normal, liberan melatonina por la noche, mientras trabajan, lo que les causa somnolencia, y cuando se van a dormir por la mañana apenas la liberan, con lo que tienen insomnio diurno».
El problema no es tanto tener sueño, sino lo que todo eso provoca. «Hay una clara evidencia de una asociación entre el trabajo nocturno y el aumento de riesgo de cáncer de mama, mientras que resulta limitada dicha asociación con cánceres de otras localizaciones». Recuerda Camacho que la melatonina es el mejor antioxidante y «limpia» los radicales libres, que fuera de control dañan el ADN y causan tumores. Así que, a menos melatonina, más riesgo de cáncer. «Trabajar un día a la semana en turno de noche durante 20 años casi duplica el riesgo de padecer cáncer de mama», asegura el experto. De hecho, ese es el motivo por el que se dispara la incidencia de esta enfermedad en las azafatas de los aviones, y no la radiación ionizante a la que hasta hace poco se atribuía la dolencia.
Hasta tal punto hay evidencias científicas que relacionan los tumores de pecho con la alteración de los ritmos biológicos, que desde 2009 el Gobierno de Dinamarca reconoce esta patología como enfermedad profesional para colectivos que trabajan por la noche. Aquí parece que aún estamos lejos de algo así. La portavoz del sindicato vasco de enfermería (Satse), Encarna de la Maza, lamenta que la Administración no tenga más sensibilidad con este asunto. Es cierto que hay trucos para ‘engañar’ al organismo: habilitar luces específicas que durante la noche simulen la del día, pequeñas siestas nocturnas, un ambiente sin estrés. Pero también es cierto que la mayoría son difícilmente aplicables en la mayoría de los trabajos. Especialmente, en hospitales.
FUENTE:
http://www.elcorreo.com/bizkaia/economia/trabajo/201512/13/trabajadores-vascos-lado-oscuro-20151213171329.html

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