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La prevención de riesgos sufre con la crisis

16/10/2013

Osalan y los sindicatos coinciden en que la difícil situación de las empresas ha posiblitado una «relajación» de la seguridad laboral

Arrigorriaga, Bergara, Aramaio, Beasain, Deskarga... Son localidades o zonas en el País Vasco que han quedado marcadas en este final del verano por la tragedia de alguno de los accidentes laborales que han costado la vida hasta a ocho trabajadores desde comienzos de agosto. Ocho accidentes, ocho causas por investigar y ocho nuevas alertas en un breve espacio de tiempo que hacen recapacitar sobre el actual nivel de prevención de accidentes laborales que alcanzan las empresas vascas. También para comprobar si tras el notable descenso en el número de fallecidos en su puesto de trabajo que se observa en la última década -de los 105 de 2003 a los 37 del pasado año según las cifras de Osalan- la marca ha llegado a su límite y este 2013 puede ser recordado -además de por que marqueel final de la crisis- por ser el que rompa la tendencia a la baja de fallecidos en accidentes de trabajo.

Seguro que a la pregunta de ¿cómo calificaría el nivel de prevención de accidentes laborales en su empresa?, la coincidencia entre las respuestas remitidas por los trabajadores y por la propia empresa sería raramente coincidente en la mayoría de casos. Quizá si fuéramos una por una preguntando en las más de 56.000 compañías de Euskadi tendríamos opiniones variopintas y muy encontradas. Pues algo similar, prácticamente calcado, sucede con los puntos de vista del Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laboral Osalan, la patronal vasca Confebask y los cuatro sindicatos mayoritarios del País Vasco (ELA, LAB, CCOO y UGT).

Una falta de postura común que refleja una división peligrosa en torno a un tema tan delicado como la seguridad en el trabajo y las enfermedades derivadas del mismo, por el que a diario se ponen en juego decenas de vidas en el territorio. Y las propias versiones contrapuestas parten desde los fríos datos. Es difícil consensuar una postura cuando el mismo número de fallecidos en accidente laboral o 'in itinere' (en el trayecto entre el puesto de trabajo y el domicilio personal) ya parte de números distintos.

Datos divergentes

Según la estadística que elaboran los servicios de Osalan sobre accidentes laborales del pasado año, publicada hace apenas dos semanas, la cifra de trabajadores fallecidos en 2012 asciende a 37 (29 en siniestros laborales y 8 'in itinere'). Los sindicatos difieren de esos datos, tanto es así, que desde LAB elevan hasta 53 la cifra de accidentes mortales de trabajo en la Comunidad Autónoma Vasca el pasado ejercicio, «a los que habría que sumar tres más que Osalan no contabiliza porque las empresas eran de fuera del País Vasco», señalan desde la central abertzale. De ahí que muy pronto se observen grietas entre los distintos agentes implicados.

Pero la llama del conflicto ha prendido aún con mayor intensidad por los ya citados ocho accidentes mortales registrados en apenas mes y medio en Euskadi, y más aún, tras las declaraciones del consejero de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco, Juan María Aburto, quien aseguró que el País Vasco «va por el buen camino» en prevención laboral. Mientras desde Osalan aseguran que tras los últimos siniestros mortales no hay una razón objetiva -«se tratan de una desgraciada coincidencia en el tiempo, ya que no existe relación alguna entre ellos», afirman- los sindicatos ponen el grito en el cielo para tratar de rebatir la afirmación de que sea una mera casualidad.

Desde ELA advierten que estos accidentes demuestran que «la seguridad y salud laboral se ha convertido en una materia de segundo orden, ya que no se hacen políticas de prevención reales y eficaces, no se invierte en las empresas para minimizar riesgos y no se hace un seguimiento del cumplimiento de la normativa en prevención». En definitiva, que se ha podido dar la explosión de la burbuja de la «precariedad laboral» derivada de la crisis.

La crisis y la inversión

El incumplimiento de la Ley de Prevención de Riegos Labores es la principal denuncia por parte de los sindicatos ya que tal y como estima CC OO «hay infinidad de empresas que incumplen sistemáticamente la legislación». Una «falta de prevención que se suma a las malas condiciones de empleo y trabajo», como denuncia LAB. Su secretario nacional de Salud Laboral, Ibon Zubiela, subraya que estos accidentes son debidos a la «subcontratación en cadena, la temporalidad, la falta de control de esas empresas y obras, y de los incumplimientos sistemáticos de los convenios provinciales», una denuncia que se ha visto claramente plasmada en el accidente en obra pública en Descarga, donde la Diputación de Gipuzkoa se ha visto empujada a tomar medidas apartando de la obra a la empresa subcontratada, Construcciones Aballa, por no aplicar las medidas preventivas oportunas.

La síntesis de todas las causas la resume la secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente de UGT, Esperanza Morales, quién constata que hay «cierta relajación» en torno al cumplimiento de la Ley, a lo que hay que añadir una reducción de la inversión en materia de prevención de riesgos laborales.

«Es cierto que la crisis ha motivado que el objetivo primordial de las empresas sea la mera supervivencia», admite la directora de Osalan Izaskun Urien, «esto lo reconocemos», apostilla. El instituto señala que se siguen detectando con cierta frecuencia el «abandono peligroso de las mínimas normas de prevención». Desde Confebask, por su parte, creen que «las empresas invierte lo necesario en seguridad laboral», una inversión que la patronal ve «que está teniendo sus frutos viendo la persistente bajada de la accidentalidad en todos los sectores y tipos de actividad». Confebask arguye que en un contexto en el que se ha reducido un 30% la actividad por la crisis, las inversiones preventivas implantadas para el 100% de actividad tienden a ser mantenidas y suficientes.

Pero, ¿con más de 56.000 empresas en todo el territorio, es posible asegurar que para el 100% de la actividad existen medidas preventivas suficientes y todas ellas se cumplen? Resulta imposible revisar una por una a diario las medidas de seguridad de una empresa y más complicado aún el comprobar si los trabajadores las incumplen conscientemente o no. Ahí entran en juego dos factores relevantes de difícil análisis dentro de un accidente laboral: los recursos que pueden destinar las pymes a la prevención de siniestros, y el nivel de error humano que pueden contener los accidentes.

Pymes y factor humano

Los sindicatos defienden su labor, pero reconocen que les resulta imposible abarcar todo el campo de empresas para denunciar en su caso el incumplimiento de las medidas de seguridad contempladas por ley. «Uno de cada tres accidentes laborales que se producen al año tienen lugar en pequeñas empresas», señala desde UGT Euskadi Esperanza Morales. En Euskadi las pequeñas empresas emplean al 85% de la población trabajadora y en estas compañías, como concluye Morales, «la representación sindical es menor». Teniendo en cuenta que las pymes son las que más están sufriendo el estrangulamiento por la crisis, su atención a las medidas preventivas ha dejado de ser primordial y las evaluaciones de riesgos «no son habituales».

«La mayoría de firmas que cumplen la normativa vigente en Euskadi son multinacionales o empresas que quieren dar el salto al exterior», explican, por su parte, desde ELA. «Además -alerta la responsable de Salud Laboral de ELA, Leire Txapartegi-, se está extendiendo un sentimiento de miedo en las empresas a la hora de exigir o denunciar temas en materia de prevención», de forma que los propios trabajadores ante la posibilidad de que la empresa tome represalias ante una posible denuncia hagan 'la vista gorda' sobre lo que sucede en sus puestos de trabajo. «De ahí que también crezca el presentismo en los puestos de trabajo, ya que mucha gente acude enferma o disminuida a sus puestos por el miedo a perder su empleo», añade.

Los agentes sindicales estiman que son a estas empresas pequeñas a las que deben llegar con más intensidad los programas de prevención de Gobierno Vasco, «aunque el recorte económico llevado a cabo por Osalan en sus presupuestos induce a pensar que las políticas de prevención de riesgos laborales, la salud y seguridad en el trabajo han dejado de ser una prioridad para el Ejecutivo». Y es que el instituto vasco encadena dos años seguidos de reducción presupuestaria, un 40% en 2012 y un 20% en 2013, bajadas que los sindicatos creen que Osalan no puede justificar «argumentando el descenso de los accidente laborales».

Mayor colaboración

Por ello, ante la falta de más recursos, las dificultades que atañe el llegar a los centros de trabajo más pequeños y el objetivo de tratar de bajar hasta 0 el número de fallecidos en su jornada laboral, parece parece razonable que se intensifique la unión entre todos los agentes implicados en la materia para reconducir la situación. Pero no. Ninguno se muestra satisfecho del trabajo conjunto que se está realizando. Desde Osalan alaban la importancia de cada agente en su ámbito aunque creen que «entre todos podemos hacer más». Mucho más críticos en este sentido se muestran los sindicatos y la patronal. Confebask advierte que «en la última andadura de Osalan la colaboración entre el instituto, sindicatos y patronales creemos que debería haber avanzado en su articulación bastante más de lo que lo ha hecho».

Una preocupación creciente también entre las centrales sindicales. Algunas como LAB, afirman que la colaboración entre las tres patas de que deberían garantizar, promocionar y revisar la seguridad laboral es «nula». «Es difícil valorar algo que no existe», señala Ibon Zubiela, que denuncia que tras ese «supuesto trabajo conjunto se esconde el derecho a veto de Osalan». Desde UGT, se «echa de menos» que el Gobierno Vasco haya renunciado al diálogo social para abordar la siniestralidad laboral. «Un espacio que permita las propuestas, el debate y el consenso al que el Gobierno Vasco ha renunciado», opinan.

De momento la necesidad de una reconciliación y de intensificar la labor conjunta parece clara, más aún teniendo en cuenta -como recoge el informe de siniestralidad de 2012 de Osalan- que entre 2000 y 2012 en Euskadi se han perdido 25.130 años de vida debido a la mortalidad precoz por accidente de trabajo. Una cruda estadística que con la treintena de víctimas mortales que se han registrado en lo que va de 2013 ha crecido en cerca de un millar de años más.


(Fuente: Diariovasco.com )

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