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Editorial

El concepto de responsabilidad social corporativa (RSC) nace de manera tímida en Estados Unidos a finales de la década de los cincuenta. Este fenómeno surge como respuesta voluntaria de las empresas en la búsqueda de un desarrollo sostenible que permitiera satisfacer las necesidades presentes sin comprometer las necesidades futuras. Pero la evolución en la aplicación de políticas de responsabilidad social en las empresas ha sido muy lenta y en nuestro país, hemos tenido que esperar casi medio siglo para que la RSC pudiera cobrar el interés merecido.

Parece claro que el incremento de la visibilidad de las actuaciones empresariales, sobre todo gracias al desarrollo de las tecnologías de la información y comunicaciones, ha jugado un papel fundamental en este cambio de perspectiva, donde los diferentes grupos de interés han comenzado a considerar seriamente el papel “bueno o malo” que juegan las empresas en el desarrollo de nuestra sociedad. Esta situación empuja a las empresas a la consideración y aplicación de políticas de responsabilidad social para conseguir ventajas competitivas que les reporten beneficios tanto en términos financieros como de imagen.

En la actualidad, distintos autores confirman que la búsqueda del desarrollo sostenible en las empresas del sector turístico exige considerar una triple dimensión de cara a la aplicación de políticas de responsabilidad social. La primera de ellas se refiere a la dimensión medioambiental dirigida a proteger y conservar los recursos naturales del entorno. La segunda se refiere a la dimensión social dirigida fundamentalmente al respeto y protección sociocultural de la comunidad anfitriona. Y la tercera, la dimensión económica, dirigida a una distribución ecuánime y equilibrada de los beneficios obtenidos entre los agentes involucrados. De manera que pensando en las implicaciones que sobre estas dimensiones de responsabilidad tiene un hotel, considerando su construcción y explotación, claramente hay mucho que pensar y que hacer.

La importancia del sector turístico en el mundo resulta evidente cuando observamos los datos de la Organización Mundial del Turismo que establece que las llegadas de turistas internacionales en 2011 alcanzaron los 983 millones y siguen creciendo a un ritmo del 4% anual. La repercusión que tienen estas cifras en nuestro país, se ponen de manifiesto teniendo en cuenta que casi la mitad de la demanda turística internacional a nivel mundial se concentra en sólo 10 países y que España con 56,7 millones de turistas internacionales ocupaba el cuarto lugar sólo por debajo de Francia (79 millones), Estados Unidos (62,3 millones) y China (57,3 millones).

Esta situación nos lleva a considerar que impulsar la RSC en el sector turístico en un país como España resulta vital, dada la magnitud y el carácter estratégico que representa dicho sector que alcanza cerca del 11% del PIB. Para ser conscientes del alcance al que nos referimos, el Instituto de Estudios Turísticos, dependiente del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, nos ofrece en su balance del año 2012 algunas cifras del sector hotelero nacional que contaba con 19.149 hoteles con un total de 1.838.958 plazas, donde se alojaron un total de 83.182.533 turistas de los cuales 43.047.776 eran residentes y 40.134.757 no residentes.

Aunque desde el año 2010 las cifras de ocupación del sector hotelero en España han mostrado cierta recuperación, no debemos olvidar la fuerte crisis sufrida con anterioridad, a buen seguro relacionada con la crisis económica mundial y con la progresiva pérdida de nuestra competitividad reconocida por algunos autores. Conscientes del retroceso sufrido en situaciones anteriores y del cambio de tendencia vivido en el momento actual, ahora más que nunca resulta necesario consolidar ventajas competitivas explotando las bondades de iniciativas vinculadas a la responsabilidad social del sector turístico hotelero.

Analizando la literatura científica que durante los últimos años trata el tema en cuestión, comprobamos que múltiples autores confirman la asociación positiva entre la aplicación de políticas de responsabilidad social corporativa y el rendimiento financiero de las empresas. A su vez, esta situación permitiría que las propias empresas pudieran consolidar, extender e intensificar sus iniciativas de RSC, lo que provocaría un incremento en su rendimiento financiero iniciándose así el esperado “Círculo Virtuoso de la RSC”.

Manuel Suárez Cebador
Profesor de Organización de Empresas. Universidad de Málaga
CEO Syenergy Spin Off

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© Cátedra Prevención y Responsabilidad Social corporativa 2011. Actualizada el 03/05/2020
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