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Editorial

El valor para una empresa con un índice de incidencia menor que la media de su sector (sus competidores) es el tener una ventaja competitiva valorada en más horas de producción que la media de sus competidores. ¡Verdad que suena bien! ¿A quién no le gustaría tener una ventaja competitiva? Veamos pues como podemos conseguirlo.

La necesidad de satisfacer una carencia en una empresa se convierte enseguida en una oportunidad que hay que saber ver y aprovechar. La empresa debe estar siempre alerta de lo que ocurre en su entorno: en el legislativo, en la tecnología, en el mercado y sobre todo en lo que hacen sus competidores, para así saber mirar lo que todo el mundo mira y ver lo que nadie ha visto. Esto es el principio de todo ciclo de mejora continua; sin él, se acabaría el combustible para hacer funcionar el motor de la innovación.

La cadena del valor empieza por una necesidad que hay que saber ver. Una vez vista, esta se convierte en una demanda, pasando previamente por un deseo de obtener el producto adecuado, o sea el producto útil. Para que suceda esto en una empresa, hay que tener una organización ávida por la innovación y los cambios.

En los tres últimos años, las empresas asociadas a Mutua han disfrutado de un índice de incidencia inferior al 1,33% de la media nacional, siendo sus datos los siguientes: - 1,5% para el 2010, - 1,7% para el 2011 y -0,8% para el 2012.

¿Qué significa esto en términos socioeconómicos?

Esto significa que los programas de reducción de la siniestralidad impulsados por Mutua, y llevados a cabo voluntariamente por las empresas que han creído en ellos, han evitado que se produjeran un total de 10.242 casos baja que, de haberse producido, habrían supuesto una mayor disfunción social y mayores sufrimientos personales a los trabajadores. Además de suponer un ahorro potencial de 43 millones de euros para el sistema de Seguridad Social y un ahorro estimado en 258 millones de euros para las empresas.

¿Pero tiene significado a nivel microeconómico, concretamente, al aplicarlo a una empresa?
Los resultados de un estudio realizado en 337 empresas de 19 países de todo el mundo elaborado por los Prof. Dr. Dietmar Bräunig y el Dr. Thomas Kohstall, titulado “Calculating the international return on prevention for companies”, por encargo de la AISS (Asociación Internacional de la Seguridad Social) en febrero 2013, avalan el argumento microeconómico para que las empresas inviertan en prevención de riesgos laborales, no en vano estos P.R.S. vienen a ser el mantenimiento del bien más preciado que tiene una empresa, a la hora de ser sostenible, que es el capital humano.

Como conclusión diremos que hay que tener los productos adecuados que satisfagan las necesidades de las empresas, sabiendo que los usuarios utilizarán los productos no por ellos mismos sino por los problemas que resuelven.
¿Y si se da el caso que una empresa ya dispone de un índice de incidencia menor que el de la media de sus competidores? En este caso hay que seguir bajándolo para seguir aumentando la ventaja competitiva.

Así es que construyendo este imaginario, se llega a la conclusión que es necesario hacer la prevención que sea necesaria, nada más ni nada menos. Es decir “LA PREVENCIÓN SEGÚN NECESIDADES”

Pere Teixidó Campàs
Director de Prevención
MUTUA UNIVERSAL
Barcelona


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© Cátedra Prevención y Responsabilidad Social corporativa 2011. Actualizada el 03/05/2020
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