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Editorial

Cinco horas fueron suficientes para que Carmen, en un antológico soliloquio, expresara sus desencuentros y desavenencias con Mario, su prematuramente desaparecido marido, mientras lo velaba. Poco tiempo es el que Delibes dedicó para que una esposa pudiera hacer todos los reproches que calló durante toda una vida. Aún menor es si se compara con las ocho horas que cualquier grupo de hinchas de cualquiera de los equipos de fútbol de la “mejor Liga del mundo” invierte cuando, tras despedirse de su mujer e hijos, se coloca la bufanda de su equipo, coge la bandera y se dirige al bar en el que espera el resto de la cuadrilla para empezar a dar “su” alineación, “su” estrategia y “su” lección de saber futbolístico. Desde ese momento, pasarán más de seis horas hasta que vuelvan al mismo bar para tomar unos cubatas mientras comentan las jugadas del partido. Cuando vuelven a sus casas es probable que hayan pasado dos horas más. ¿Qué son ocho horas? Puede ser un intervalo de tiempo interminable o fugaz. Depende de la profesión de la persona que lo evalúe, de la intensidad de los momentos que durante él se hayan vivido y de la actividad desarrollada.

Ocho horas son las que estableció el Convenio General del Sector de la Construcción 2008-2011, y ocho horas siguen siendo las que figuran en el mismo convenio para el periodo 2012-2016, para la formación mínima en materia de Prevención de Riesgos Laborales. El contenido formativo de nivel inicial es tan amplio como se deduce de los temas que deben ser abordados:
A) Conceptos básicos sobre seguridad y salud (El trabajo y la salud. Los riesgos profesionales. Factores de riesgo. Marco normativo básico en materia de prevención de riesgos laborales. Deberes y obligaciones básicas en esta materia).
B) Técnicas preventivas elementales sobre riesgos genéricos (Caídas a distinto nivel, manipulación de cargas, medios de protección colectiva, equipos de protección individual, etc. Medios auxiliares. Equipos de trabajo. Señalización. Simbología de los productos y materiales utilizados en las obras de construcción).
C) Primeros auxilios y medidas de emergencia.
D) Derechos y obligaciones.

En 2009 la Fundación MUSAAT publicó un informe en el que se analizan los 77 siniestros, con un total de 83 víctimas mortales, acaecidos en todo el territorio nacional. De los datos relacionados con el perfil del accidentado, mencionaba que un alto número de accidentes lo sufren trabajadores a los que se les supone formación debido a su categoría: el 71% de accidentados se distribuye entre oficiales, encargados y constructores. El dato publicado en la prensa escrita (Agencia EFE, 9 de octubre de 2009) fue resumido de la siguiente forma: el estudio refleja que la falta de cualificación no influye en la siniestralidad laboral, ya que siete de cada diez trabajadores que fallecieron en 2008 en España en el ámbito de la Edificación era personal cualificado y con responsabilidad en la obra.

Esta noticia pone de manifiesto que no es suficiente la cualificación profesional para reducir la siniestralidad laboral. Una buena formación básica de los trabajadores es la clave para que asuman y cumplan las normas establecidas, para que valoren su papel en la imagen de la empresa en la que trabajan, para que tengan interiorizado que siempre es mejor prevenir que curar. Es demasiado frecuente encontrar, por ejemplo, ferrallistas altamente cualificados sin tener un nivel de estudios certificado. Resulta sorprendente que no existan investigaciones sociológicas sobre la relación, directa o indirecta, del nivel cultural de los países de la UE con los accidentes de trabajo.
Así mismo, se hace necesario distinguir entre la cualificación profesional y cualificación en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo. Para tener acceso real a esta última es imprescindible que el trabajador tenga un nivel adecuado de desarrollo de lo que se conoce como competencias básicas. Según los últimos datos de Eurostat (2011), en España el 46,2% de la población entre 25-64 años tiene niveles educativos inferiores a Secundaria por lo que es de suponer que tales competencias básicas no las ha alcanzado. Por otro lado, España cuenta con el mayor índice de siniestralidad laboral en el sector de la Construcción en la UE15, mientras que países como Suiza y Gran Bretaña, en donde los porcentajes de personas que abandonan sus estudios sin finalizar la Secundaria se sitúa en el 18% y 13%, respectivamente, sus índices de incidencia de accidentes en la Construcción se sitúan muy lejos de los de España.

En España, tras ocho horas de “formación”, un trabajador obtiene la anhelada Tarjeta Profesional del Sector de la Construcción en su Nivel Inicial. Se trata de una actividad formativa, normalmente poco atractiva para el grupo a quienes va dirigida, cuyos integrantes, en general, abandonaron demasiado pronto las aulas. Es evidente, pues, que ocho horas de información sobre Prevención de Riesgos Laborales pueden hacérseles interminables y maravillosamente inútiles. La información no produce necesariamente conocimiento. Suponiendo que se parte de una actitud favorable hacia el aprendizaje, la información hay que procesarla, transformarla e interiorizarla para que se convierta en conocimiento útil. Ocho horas de obligado trámite, como requisito indispensable para acceder al trabajo, son insuficientes para que se alcance algún objetivo formativo orientado hacia la mejora de la Seguridad y Salud en obras de construcción.

Mas, suponiendo que mágicamente se produzcan los aprendizajes significativos que se requieren en ocho horas, ¿hay una prolongación de la acción formativa en la propia empresa?, ¿se reconocen adecuadamente las “buenas prácticas”?, ¿cómo pueden hacer visible las empresas su preocupación por la mejora de la Seguridad y Salud en el trabajo desde la gestión de la Prevención en Riesgos Laborales?

Si, como dice el tango, “sentir que es un soplo la vida…”, ocho horas no es nada. Como dijo William Faulkner, “lo único que se puede hacer en ocho horas al día es trabajar”.


Maria Dolores Martínez Aires
Vicecoordinadora del Máster Universitario en Gestión y Seguridad Integral en Edificación
Universidad de Granada

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© Cátedra Prevención y Responsabilidad Social corporativa 2011. Actualizada el 23/12/2017
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