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Editorial

Siempre se ha dicho en este país que las leyes se hacen tarde y no del todo bien, pues veamos un caso que, visto actualmente, no es exactamente así. Me refiero a la Prevención de Riesgos Laborales.

Sí, parece mentira pero es verdad, es chocante o por lo menos increíble que se diga esto con los índices que tenemos, aun, en la actualidad.

En 1995 teníamos un I.I.= 6.059,8, pasando por un máximo de 7.558,4 en el 2000, hasta llegar al actual 3.440 al cierre del 2011. Esto equivale a decir que hemos reducido la siniestralidad en un 43,2%. ¿Es para sentirnos satisfechos? Sí, pero mientras haya accidentes es necesario continuar luchando para evitarlos.

Precisamente fue un 8 de noviembre de 1995 día en que se aprueba la Ley 31 o Ley de Prevención de Riesgos Laborales, con la que entramos de lleno en el acerbo normativo que hay en la Unión Europea al trasponer la Directiva Marco a la legislación española.

Fue así como se pusieron las bases en su cometido de implantar una sólida cultura de la prevención. El 29 de junio de 2007, con el acuerdo de todos los agentes implicados en el entorno de la prevención, nos dotamos de una Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo, y es así que, por primera vez en nuestro país, se complementa la obligación con la voluntariedad/necesidad.

¿Cuál es el secreto que hace posible este tránsito y a la vez cumplir con la normativa? Esto es posible siempre que se cumpla la premisa de darse cuenta que los accidentes de trabajo son un problema interno que compromete el futuro de la empresa y no algo externo. Es el darse cuenta de que un índice de incidencia superior a la media de las empresas de su sector es el causante de que tengan una desventaja competitiva en menos horas trabajadas.


Una de las maneras de solucionar esta “necesidad” que tienen las empresas es la de aplicar “La prevención según necesidades” por ser una metodología capaz de generar una esfera de soluciones coadyuvantes a la permanente viabilidad de las empresas. En algunos casos, complementado con el “Programa de Generación de Buenas Pautas” (PGBP) , para introducir pautas de comportamiento que induzcan una forma de trabajar segura - Allí donde estaba un acto inseguro aparecerá una forma espontánea de trabajar con seguridad.

Para ayudar a cumplir con su obligación, las empresas cuentan con la ayuda de los SPA, que son las entidades especializadas que llevan a cabo la prevención que les ha sido contratada.

Y cuentan, además, con la ayuda de las Mutuas que bajo una relación voluntaria hacen prevención por necesidad de reducir el número de accidentes.

Es precisamente por girar en torno a las “necesidades” que tiene un componente de realismo y practicidad que la hace especialmente útil cuando las necesidades cambian y las prioridades se alteran.

En definitiva para lograr este objetivo es necesario hacer el tránsito de la prevención por obligación a la prevención según necesidades.



Pere Teixidó Campàs
Director de Prevención
Mutua Universal
Barcelona

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© Cátedra Prevención y Responsabilidad Social corporativa 2011. Actualizada el 03/05/2020
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