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Editorial

¿Qué tienen en común Disney, FIAT, Siemens, Thales, Airbus, la NASA y Harvard? Todas ellas contratan Profesionales de la Dirección de Proyectos, valoran de forma importante y en algunos casos exigen que se acredite estar en alguna de las certificaciones profesionales más importantes.
Podría ser válida también como respuesta que todas ellas son líderes en sus industrias, pero su éxito en las últimas décadas coincide con una decisión estratégica que todas tomaron: cambiar la forma en que desarrollaban su estrategia y realizaban las operaciones. Todas ellas apostaron por utilizar los proyectos como unidad organizativa y de decisión. Fue una transformación disruptiva en términos organizativos.
Todas apostaron por modificar el que había sido el paradigma organizativo imperante desde la Segunda Guerra Mundial: organización por procesos. Los procesos se constituyeron y consolidaron como la unidad elemental en torno a la que se diseñaron y crecieron las organizaciones. Esto ha supuesto que en el último cuarto del siglo XX proliferaran los modelos de gestión basados en procesos, como las ampliamente conocidas normas ISO:
• ISO 9001 de Gestión de Calidad,
• ISO 14001 de Gestión Ambiental,
• ISO 31000 de Gestión de Riesgos,
• ISO 26000 de Gestión de la Responsabilidad Social Corportiva
• ISO 55000 de Gestión de Activos Físicos
El cambio de paradigma no es nuevo: sucedió hace ya más de dos décadas en los países anglosajones. El Reino Unido desarrolló un sistema propio de certificación: PRINCE2, que obligaba a las empresas que quisieran contratar con la administración pública a tener contratados profesionales con esta certificación. Los países bajo la órbita de la Commonwealth fueron pioneros en incorporar como disciplina el Project Management en los estudios de Bachelor (Grado) y Master, siendo también significativos Canadá y Australia, además del Reino Unido.
Durante los años 90 emergieron de forma importante otros modelos de certificación profesional en Dirección de Proyectos. Los más difundidos a nivel internacional, y con enfoques claramente alternativos y complementarios fueros los de PMI (Project Management Institute) y de IPMA (International Project Management Association).
En España el retraso del desarrollo de la Dirección de Proyectos como una profesión ha estado condicionado en buena medida por varios factores:
- Considerar que la Dirección de Proyectos era una actividad de Arquitectos y de Ingenieros Industriales y de Caminos, y ligada por tanto a la Construcción. Ninguno de los planes de estudios tradicionales de esos titulados incluía capacitación en Project Management.
- La muy baja profesionalización de la función directiva en las empresas, lastrado en buena medida por una atomización de las empresas, mayoritariamente empresas familiares.
- La falta de cultura de las certificaciones profesionales como sistemas de acreditación de competencias. El sistema educativo ha depositado tradicionalmente esta función en las universidades. Al carecer de estudios universitarios en Project Management se negaba de manera explícita el reconocimiento de la profesión.
Sin embargo, la realidad nos demuestra una vez más que no podemos seguir dando la espalda a una realidad tan evidente. En nuestro mundo no sólo se contratan y se ejecutan proyectos, también se compran y venden proyectos, y los inversores buscan proyectos para obtener una rentabilidad. No sólo las empresas: también las personas tenemos proyectos. Se gestionan proyectos periodísticos, campañas arqueológicas, películas, anuncios, videojuegos, en empresas de todo tipo, en los hospitales, en las ONG, en las administraciones públicas, en la construcción e industria, en la investigación farmacéutica, en las campañas electorales, al organizar unas olimpiadas, al lanzar un nuevo producto… La Dirección de Proyectos es una competencia transversal, cuyo desarrollo y acreditación profesional habilita en todo el mundo para desempeñar una profesión reconocida, y en diferentes industrias.
En los más de quince de años de experiencia acumulados impartiendo formación en Project Management nuestros alumnos repiten una misma conclusión: había que incluir la Dirección de Proyectos en el sistema educativo desde la Educación Primaria. Sin embargo, se sigue obviando de forma significativa una capacitación que es clave para el desarrollo profesional. Algunos planes de estudio de titulaciones oficiales incluyen unos pocos créditos, por ejemplo los máster de algunas ingenierías.
Por ello, y considerando que diferentes informes aseguran que se necesitan más de un millón de profesionales de la Dirección de Proyectos con diferentes perfiles, se hace necesario asegurar la formación y capacitación, con la posibilidad de una acreditación profesional internacional, no solamente de los titulados en las profesiones tradicionalmente ligadas a la construcción: arquitectos, ingenieros industriales, aparejadores e ingenieros de caminos. También de economistas, abogados, médicos, publicistas, periodistas, químicos, informáticos, etc.

Adolfo López Paredes
Catedrático de Universidad / Full Professor
Universidad de Valladolid

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