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Editorial

La Ley de Mutuas, publicada en el BOE de 29 de Diciembre de 2014, pone fin a la participación de las Mutuas en las empresas de prevención, debiendo vender la totalidad antes del 31 de marzo de 2015.

Como dice el Preámbulo de la Ley “ La problemática que se ha suscitado en este ámbito, que afecta al ejercicio de la colaboración y al propio mercado de los servicios de prevención ajenos, aconseja que las Mutuas se desvinculen totalmente de esta actividad….”. Es el fin de una etapa difícil, que ha ocasionado muchos conflictos con las empresas privadas del sector y sus asociaciones representativas, fundamentalmente ASPA, con el punto final de la Sentencia del Tribunal Supremo de 4-3-14 en la que se concluye que ha existido “falseamiento de la libre competencia por actos desleales”, tesis defendida por ASPA durante largos años.

Como siempre que hay un cambio de esta naturaleza, cabe hacer hincapié en dos aspectos básicos: las reparaciones que, en su caso, correspondan a los Servicios de Prevención y, sobre todo y por encima de cualquier otra consideración, la reestructuración de de un sector, de indudable proyección social que ha sido maltratado hasta la saciedad desde todos los ámbitos.

En los tiempos, ciertamente esperanzadores, que comienzan hay importantes valores positivos para el relanzamiento de la actividad: un numeroso platel de técnicos cualificados y motivados que quieren permanecer en un sector en el que creen y también un importante número de empresas dispuestas a tirar del sector hacia la calidad y el juego limpio. Hay, por añadidura, una mayor seguridad jurídica aunque todavía insuficiente.

Pero hay también aspectos negativos, algunos materializados en procesos de venta de las Sociedades de Prevención de las Mutuas, recogidos ya por el Tribunal de Cuentas en el informe nº 1054 (“Informe de fiscalización del inmovilizado no financiero de las Mutuas de Accidentes….”).

En cuanto a los procesos de venta en curso, o que han de materializarse en los tres meses escasos que restan, están apareciendo en escena potentes grupos económicos, sin la menos relación con la actividad preventiva y que, en principio, parecen mas proclives a operaciones financieras a corto plazo, es decir, lo contrario a la profesionalización, regeneración y continuidad que necesita el sector.

Si a todo ello se añade el riesgo de una fuerte concentración ( con la evidente pérdida de puestos de trabajo) y las claras vinculaciones que pueden existir con el sector sanitario asistencial, las alarmas están sonando ya. Y es bueno que suenen y fuerte ya que las ventas tienen que ser autorizadas por la Administración que tiene responsabilidades no sólo sobre la validación económica de las ventas sino también sobre la calidad del modelo y su utilidad social a corto, medio y largo plazo.

Queda poco tiempo. Ha terminado una etapa de malas prácticas y confrontaciones legales. No sería bueno que se repitiera. Hay suficientes piezas para reconstruir un buen sector. Simplemente hagámoslo.


D. Juan Prats Guerrero.
Grupo 17 Corporación Preventiva.
Ex Presidente de ASPA


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© Cátedra Prevención y Responsabilidad Social corporativa 2011. Actualizada el 26/02/2019
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