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Editorial

Las últimas tendencias en investigación sobre el bienestar y la salud de los empleados en las organizaciones, apuntan hacia la innovación desde un enfoque integrador del cuidado de la salud ocupacional y la gestión de personas, ambas facetas se unen con el objetivo de conseguir entornos más saludables en los que trabajar y que impulsen además un desarrollo más eficaz de las organizaciones. El actual panorama económico, dinámico y retador, plantea la necesidad de las organizaciones de ser cada vez más competitivas, generando en sus empleados mayores demandas laborales y, como consecuencia de ello, dando lugar a un aumento de la exposición a los riesgos laborales tanto físicos como psicosociales. Con la intención de dar respuesta a estas necesidades de las organizaciones, la investigación científica ha llevado a cabo numerosos estudios que se han centrado en analizar un constructo novedoso, el work engagement (en adelante WE), caracterizado por tres elementos: vigor, dedicación y absorción; y que ha sido definido como “un estado mental positivo en el que se encuentran los empleados mientras realizan su trabajo, sintiéndose con altos niveles de energía, entusiasmo y alta concentración durante su jornada laboral”. Por otra parte, el término denota “compromiso o implicación laboral” o “vinculación con el trabajo”. El WE es estudiado desde la Psicología Positiva aplicada a las organizaciones y plantea de manera innovadora un enfoque completamente distinto al habitual en materia de salud ocupacional, centrándose más en las potencialidades y el funcionamiento óptimo de los empleados que en los aspectos negativos a la hora de realizar el trabajo. Desde el modelo teórico en el que se apoya el WE, el Mo- delo de Demandas y Recursos Laborales (DRL), se pone énfasis, desde un punto de vista preventivo, en dos procesos de salud completamente opuestos pero complementarios entre sí; por un lado el burnout como pro- ceso de deterioro de la salud y por otro, al contrario que éste, el WE como responsable de un proceso motivacional, capaz de generar comportamientos positivos de los empleados en su entorno laboral que les lleven a la adquisición de más recursos laborales y personales para hacer frente al cada vez más creciente abanico de demandas laborales, obteniendo de esta forma un mayor bienestar y salud. Siguiendo estas líneas de investigación, surgen los Modelos de Organizaciones Saludables, su aplicación en las organizaciones contribuye de manera innovadora a conseguir hacer frente a las demandas, exigencias y retos planteados. Entre los diversos modelos actuales, destaca el Modelo de Organizaciones Saludables y Resilientes (HERO, por sus siglas en inglés), impulsado por el equipo de investigación WANT de la Universidad Jaume I de Castellón. El modelo define las organizaciones saludables como aquellas organizaciones que de manera proactiva hacen esfuerzos sistemáticos y planificados por mejorar la salud de sus empleados y de la organización a través de prácticas organizacionales saludables. Su propuesta teórica plantea que una organización saludable y resiliente es aquella que integra tres elementos clave que interaccionan entre sí de forma positiva. Estos elementos son los siguientes: (1) prácticas y recursos organizacionales saludables (e.g., apoyo social, estrategias organizacionales

saludables), (2) empleados saludables (e.g., creencias de eficacia, afecto positivo, engagement) y (3) resulta- dos organizacionales saludables (e.g., desempeño, calidad, compromiso). Los estudios realizados tanto por el equipo WANT como por otros investigadores, ponen de manifiesto que las prácticas saludables de gestión de personas son responsables de generar más recursos laborales y personales en los empleados de las organizaciones que las utilizan, actuando como potenciadoras del WE y modulando el burnout, mejorando el bienestar y salud de los empleados y consecuentemente los resultados organizacionales, generando una espiral de beneficios. Su impacto positivo finalmente se ve reflejado en la calidad del servicio y satisfacción del cliente. Estas implicaciones prácticas son de gran relevancia, ya que se puede trabajar desde la Dirección Estratégica de Recursos Humanos, empleando este tipo de prácticas y favoreciendo la generación altos niveles de WE en las organizaciones, en las que los empleados experimenten bienestar y salud, logrando así́ contribuir a los objetivos y metas comunes y consiguiendo organizaciones más saludables, eficaces y competitivas.

Rosa María Benítez-Saña
Graduada en Relaciones Laborales y Recursos Humanos
Máster en Prevención de Riesgos Laborales
Investigadora y Doctoranda en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad
de Málaga

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